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El
dueño Lloyd Davidson guía un tour por la finca.
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La
Historia de La Finca Miramundo
Comprando
la finca cafetera
La historia de la Finca Miramundo empieza con el señor Marco Tulio López
de Santa Rita, Copán. Don Tulio compró la finca en 1987 dado
que los precios de café habían estado buenos durante varios años
y pensó que era un buen momento para invertir. Diariamente, él
y un grupo de hombres subían durante una hora y media en sus caballos
a la punta de la montaña Miramundo a 1,200 o 1,300 metros de altura.
La propiedad fue bien escogida para producir un café superior: tierras
negras y ricas, cinco manantiales que salen de las cúspides de las montañas,
un clima fresco y húmedo y unos árboles que dan sombra.
La
Montaña Miramundo también tenía cuatro
pueblos a distancias caminables en donde se encontraban
trabajadores experimentados en el cuidado manual del café,
tan clave en todas las fases del procedimiento cafetero.
Don Tulio y sus hombres prepararon las cumbres neblinosas
y frescas y plantaron 24 manzanas durante dos años.
A pesar de que sus plantas se desarrollaron muy bien, el
momento en que compró la finca terminó siendo
un mal momento. El precio del café empezó a
decaer mundialmente debido al rápido incremento
de producción del no tan bueno café del sureste
de Asia, junto con el dominio de cuatro firmas multinacionales
que, bien posicionadas, aprovecharon la caída de
los precios. Comprendiendo la situación y valorando
los prospectos del café de manera honesta, Don Tulio,
como otros productores del Valle de Copán, puso
su finca a la venta.
Nuestras
cumbres frías y llenas de neblina
son ideales para un café Premium
.
La
mala suerte de Don Tulio empezó a cambiar cuando
conoció al Norteamericano Lloyd Davidson, nacido
en Tenessee con veinte años de experiencia viviendo
y trabajando en Honduras. Davidson tenía la necesaria
tolerancia a aventuras y negocios de alto riesgo, habiendo
pasado 25 años en la industria de la pesca. En los últimos
quince años, había estado exportando el llamado
Red Snapper de las Islas de la Bahía de Honduras
y estaba listo para un nuevo reto. Después de visitar
la región de Copán, se encontró a
sí mismo atraído, no solo por la belleza
de las montañas del Occidente Hondureño,
sino también por la cultura del café en la
región.
Don
Tulio había encontrado un comprador y la Finca Miramundo
tenía una nueva oportunidad de vida.
Del
Pescado al Café
Claramente, producir café superior sembrado en altitud es muy diferente
a pescar y exportar Red Snapper del Caribe. Pero como lo puede constatar cualquiera
que ha vivido en “lugares lejanos a todo”, nada le gana a la experiencia.

Transportando
la cosecha
diaria para ser pesada.
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En
Miramundo, Davidson empezó, rápidamente,
a utilizar sus casi veinte años de experiencia
enfrentando a cantidad de retos de trabajar en un país
en desarrollo. Adicionalmente, dobló su experiencia
trayendo al Capitán Pat Merrirr, un mago de
la técnica y la logística, que había
pasado veinte años en Honduras operando barcos
pesqueros y de carga. Ambos se dieron cuenta inmediatamente
de que la industria del café estaba pasando
por un momento de fuertes cambios y, que por lo tanto,
cualquier prospecto de generar utilidades del café en
esta región requeriría producir café de
la mejor calidad posible – además de un
poco de pensamiento no convencional. |
Descubriendo
el Café Hondureño
Revisando archivos históricos y evidencias anecdóticas de productores
de café de la región, Davidson y Merrit empezaron a darse cuenta
de que factores políticos, sociales y económicos fueron los que
habían hecho que los cafés hondureños salieran de la lista
de los mejores cafés y no el suelo, el clima, la elevación o
la experiencia de la gente. A mediados y finales del siglo XIX, esta región
de Honduras estaba incluida, junto a Guatemala, en la lista de lo sitios que
producían los mejores cafés.
Encontraron
que la muy alta calidad de muchos cafés hondureños
había sido opacada por malas técnicas de
procesamiento a nivel del productor así como una
inadecuada separación de granos de calidad de parte
de los compradores y los exportadores. Muy buenos cafés
habían sido reducidos al menor nivel posible por
culpa de una mezcla indiscriminada con cafés de
grados inferiores. Todavía hoy, gran parte del café hondureño
es transportado silenciosamente a través de la frontera
con Guatemala para ser incluido en la cosecha guatemalteca
ya que hay un gran mercado para los cafés guatemaltecos
más no para los hondureños. Después
de un análisis cuidadoso, inversión de su
propio dinero (y dedos cruzados), los dos hombres se pusieron
en la tarea de redescubrir el precioso pasado cafetero
de Honduras y ver si podían mostrar la manera en
que el café hondureño se sostiene sólo,
no como lo que ocurre con algunos falsos cafés guatemaltecos
o los diluidos en mezclas de bajo nivel.
| La
información extraída del Instituto Guatemalteco
del Café (ANACAFE) resultó en la elaboración
de planes de construcción de unas instalaciones
de procesamiento y secado moderno ecológicamente
amigable. El Capitán Pat supervisó toda
la construcción en la cima del Monte Miramundo.
La maquinaria necesaria fue fabricada por Ecosistem,
S.A. de Antigua, Guatemala, una de las grandes y antiguas
regiones cafeteras de Centroamérica. Simultáneamente,
el café estaba madurando en las empinadas y
frías laderas bajo el cuidado y la supervisión
de experimentados agricultores locales que crecieron
cuidando plantas de café y cosechando los maduros
granos rojos. |

Pesando
la producción del día.
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Sociedad
Efectiva
Los dos gringos contribuyeron con su aptitud técnica además de
soluciones innovadoras a problemas persistentes (ocasionalmente incorporando
ideas del control de calidad para el pescado), y elevando, así, la calidad
del procesamiento del café hondureño. Los hondureños,
por su parte, contribuyeron con su experiencia en el campo, sus buenos criterios
y con la riqueza del conocimiento producido por las tradiciones regionales
de sembrar y cosechar café.
El
manager y el capataz
vigilando la finca a caballo.
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La
combinación ha probado ser una síntesis
efectiva. Además de estar bien arraigada en
la cultura hondureña cafetera ha estado acompañada
de flexibilidad innovadora para responder a las fluctuantes
demandas del mercado actual.
Con
mucho optimismo, esperamos que el Café Miramundo
permita que se le de una nueva mirada al café hondureño
y que se logre llevar la innata riqueza del este
café al refinado consumidor internacional.
La
Finca Miramundo es un caso en el que se puede ver
el renacimiento de la calidad, la atención
al detalle y el verdadero conocimiento del café en
las montañas del occidente hondureño.
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La
inversión en equipos modernos y el personal calificado
y conocedor, produce un café que obtiene altas calificaciones
de manera constante.
Presentar
el café de la Finca Miramundo de manera directa
al público nos asegura que éste llega a las
manos de nuestros clientes de la misma forma que lo produjimos;
el café habla por sí solo.
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